Windows 11 y requisitos del sistema: cómo verificar TPM 2.0 y compatibilidad
Descubre de forma sencilla si tu ordenador puede instalar Windows 11, cómo verificar el chip TPM 2.0 y qué hacer si el sistema no resulta compatible.

Qué son el TPM 2.0 y el Secure Boot
El TPM 2.0 es un pequeño componente de seguridad integrado en el ordenador. Se trata de una tarjeta o de una función interna que protege tus datos personales, las contraseñas y las claves de cifrado de accesos no autorizados. Windows 11 requiere este estándar para garantizar una protección avanzada contra el malware y los ataques informáticos modernos.
El Secure Boot, o arranque seguro, es otra función de seguridad del ordenador. Impide que programas dañinos se inicien antes que el sistema operativo cuando enciendes el dispositivo. Junto con el TPM 2.0, forma la base de seguridad necesaria para hacer funcionar Windows 11 de manera fiable.
Cómo comprobar si tu PC tiene el TPM y el Secure Boot
Verificar la presencia del TPM en tu ordenador es un procedimiento rápido. Presiona simultáneamente las teclas Windows y R en el teclado para abrir la ventana Ejecutar. Escribe el comando tpm.msc dentro de la casilla y presiona Intro. Se abrirá una pantalla que te indicará si el chip está presente y si la versión corresponde a la requerida.
Para comprobar el Secure Boot, puedes utilizar la herramienta de información del sistema. Abre de nuevo la ventana Ejecutar con la combinación de teclas Windows y R, escribe msinfo32 y presiona Intro. En la pantalla principal, busca la casilla relativa al estado del arranque seguro para verificar si la función resulta activa.
Muchas personas piensan que tienen que comprar un nuevo componente de hardware si el TPM no resulta presente. En realidad, en la mayoría de los ordenadores recientes esta tarjeta de seguridad ya está incluida en el procesador pero se encuentra simplemente desactivada. Para habilitarla hace falta acceder a la configuración básica del ordenador, llamada BIOS o UEFI, y activar la casilla relativa a la seguridad del procesador.
Los requisitos necesarios de procesador y memoria
Además de las funciones de seguridad, Windows 11 requiere especificaciones básicas para funcionar de manera fluida. El procesador debe estar entre los modelos soportados de las generaciones recientes. Se necesitan además una memoria RAM suficiente para gestionar varios programas a la vez y un espacio de almacenamiento adecuado para el sistema operativo y las futuras actualizaciones.
Un ordenador que no respeta estas características mínimas podría mostrar ralentizaciones continuas o bloquearse durante el uso diario. Si el procesador es demasiado antiguo, el sistema operativo no permitirá completar la instalación estándar.
Qué hacer si el ordenador no es compatible
Si tu ordenador no satisface los requisitos necesarios, tienes dos caminos principales a disposición. La primera opción consiste en continuar utilizando Windows 10 en tu dispositivo actual. Es importante saber que el soporte para esta versión anterior terminará en el futuro y que sin actualizaciones de seguridad el sistema se volverá gradualmente vulnerable a los riesgos de la red.
La segunda opción consiste en evaluar la sustitución del ordenador por un modelo más reciente y plenamente soportado. Esta elección pasa a ser aconsejable si tu dispositivo tiene ya varios años de trabajo y no permite activar las funciones de seguridad necesarias para el nuevo sistema operativo.
