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Guía práctica para el backup: cómo proteger tus datos sin errores

Descubre la diferencia entre copia e imagen de disco, la regla de las tres copias y cómo planificar tus copias de seguridad de forma segura.

Qué guardar y la diferencia entre los métodos

Para proteger los datos propios, primero hay que entender qué se quiere guardar. Existen dos formas principales de hacer un backup. La primera consiste en copiar los archivos individuales, como documentos, fotos y vídeos personales. Este método es útil para los datos que cambian cada día, pero no guarda los programas instalados ni el sistema operativo.

El segundo método es la imagen completa del disco. Esta operación toma una fotografía exacta de todo el ordenador en un momento determinado. La imagen incluye el sistema operativo, la configuración, los programas y todos los archivos personales. Si el ordenador deja de funcionar, la imagen completa permite restaurar todo el sistema en un nuevo disco sin tener que reinstalar todo desde el principio.

Dónde guardar los datos y la regla de las tres copias

Guardar los archivos en una carpeta diferente del mismo ordenador no es un verdadero backup. Si el disco duro se rompe físicamente, todos los datos se pierden. Además, en caso de un ataque por parte de un virus de tipo ransomware, incluso los archivos copiados en el mismo sistema son cifrados y quedan inutilizables por los criminales.

Para evitar estos riesgos se aplica la regla de las tres copias. Esta estrategia prevé conservar tres copias de los propios datos. La primera copia es la de trabajo en el ordenador. La segunda copia debe guardarse en un soporte externo local, como un disco duro portátil. La tercera copia debe conservarse en un lugar físico diferente, por ejemplo, en un servicio de almacenamiento en red.

Cada cuánto tiempo hacer el backup

La frecuencia de las copias de seguridad depende de cuántos datos se pueda permitir perder en caso de una avería repentina. Quien usa el ordenador para trabajar y modifica documentos importantes todos los días debería configurar un backup diario. De este modo, en el peor de los casos, solo se pierde el último día de actividad.

Para quien usa el ordenador de forma ocasional, por ejemplo para navegar por internet o para archivar fotos personales de vez en cuando, puede bastar con un backup de frecuencia semanal o mensual. Muchos programas modernos permiten planificar estas operaciones de forma automática, para no tener que acordarse de iniciarlas manualmente.

Cómo verificar que el backup funciona de verdad

Un backup es útil solo si los datos guardados se pueden recuperar efectivamente. Con demasiada frecuencia uno se da cuenta de que algo ha salido mal solo en el momento de necesidad, cuando ya es demasiado tarde. Por este motivo es fundamental realizar verificaciones periódicas sobre la legibilidad de los archivos guardados.

Para hacer este control basta con conectar el disco externo o acceder al espacio en red e intentar abrir una muestra de algunos archivos importantes. Si los documentos se abren correctamente y las imágenes se visualizan sin errores, significa que la copia está íntegra. Este sencillo hábito garantiza la seguridad de poder reiniciar rápidamente en caso de emergencia.

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